Clara miraba la laguna a orillas de su casa desde su cuarto,
estaba en el ático de la casa de sus abuelos, su madre solía dejarla ahí en las
vacaciones mientras ella seguía trabajando, ya estaba cayendo el sol, y su
abuela le había advertido sobre dormirse a altas horas de la noche, solía
contarle a Clara la historia del monstruo de la laguna, el Kirikontosh. Hace
mucho tiempo, supuestamente existió un monje que vivía a orillas del lago, y
criaba a todos los niños huérfanos abandonados de los alrededores, pero una
noche de verano su casa se incendió y todos los niños murieron, fue tal la melancolía
del monje que este decidió renegar a dios y hacer un pacto con el mismo demonio
con tal de volver a ver a los niños sólo una vez más, el demonio cumplió su deseo,
pero dios no perdonó al monje y lo castigo privándolo de todo sentido, el monje
furioso y desconsolado, se lanzó a la laguna, junto a los niños que él mismo
llevo a las profundidades, desde entonces se cuenta que en las noches de verano
emerge de las aguas para buscar niños y llevarlos a sus aposentos, junto a los
cadáveres de sus "hijos", esta era la historia que la abuela contaba
a Clara, pero esa noche Clara tenía curiosidad por ver al tal Kirikontosh,
quería comprobar si existía algo como ese ser.
Cuando la noche
cayó y la casa estaba en silencio, se levantó de su cama, bajó las escaleras y
fue al pie de la laguna junto con una linterna, y esperó al Kirikontosh, miraba
la laguna detenidamente, buscando cualquier rastro de movimiento…nada, nada se
veía en las aguas, finalmente se aburrió de esperar y molesta caminó de nuevo a
la casa, entonces desde las oscuras aguas de la laguna saltó un ser
antropomorfo con una especie de abrigo que cubría gran parte de su anatomía,
exceptuando las manos y los pies, grisáceos y muy deteriorados, como si hubiera
sido expuesto a un ardiente calor, Clara quedó estupefacta ante ese extraño y grotesco ser, que aunque tuviera forma humana, sin duda no era humano, el ser
estaba en cuatro patas, pero luego se levantó viendo a la muchacha a través de
esa especie de capucha ,por la cual sólo se veían unos ojos rojos, de un fulgor
increíblemente fuerte, ante esa mirada, Clara corrió lo más rápido que pudo, el
Kirikontosh la observó unos instantes, para luego correr tras de ella, Clara
nunca miró hacia atrás, gritaba con fuerza, nunca había presenciado tan
horrible criatura, tenía pánico, terror de ser llevada por ese ser a las oscuras
aguas, y sólo corrió sin mirar atrás, pasó la puerta de la casa, subió las escaleras
y se encerró en su cuarto…¡ pero que tonta había sido!, Clara había dejado la
puerta principal abierta, con la prisa no la cerró y el Kirikontosh había
entrado a la casa, ahora podía escuchar los pasos de esa bestia subiendo las escaleras,
Clara se puso a llorar, no sabía que hacer, no tenía caso gritar, siguió
escuchando los pasos del Kirikontosh, unos pasos extraños, pasos lentos y
firmes, pasos de un ser que ha caminado en la completa oscuridad. Finalmente,
este llegó a su puerta, y empezó a golpearla con fuerza, golpeaba más y más
fuerte, Clara sólo lloraba, no se había dado cuenta, pero también estaba
gritando, inconscientemente había empezado a gritar con gran fuerza, se
escondió en la cama, y sólo atinó a cerrar sus ojos, entonces escuchó como la
cerradura de su puerta cedía… el Kirikontosh ya estaba en su cuarto. Escuchó
como se acercaba, estaba a sólo unos pasos y Clara seguía llorando, entonces
escuchó una especie de murmullo y sintió como algo la agarraba fuertemente, lloró
y gritó, entonces la voz suave de su abuelo la hizo volver a la realidad, sus
abuelos habían venido a ver que eran esos gritos que venían del cuarto de
Clara, su abuela dijo que todo había sido una pesadilla, y Clara se sintió por
fin en paz, finalmente estos se fueron y Clara se sintió en calma, miró a la
laguna y sonrió para volver a dormir, y desde su cuarto se podía ver unas
pequeñas ondas en las oscuras aguas de la laguna.
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